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Gentes y Culturas
Si hay algo extraordinario en el Caribe es su gente y su diversidad étnica, resultado de la fusión entre las diferentes etnias y culturas que a lo largo de la historia se han asentado en esta tierra.
Con la cultura indígena y la afro caribeña convive hoy gente llegada de todos los rincones del mundo, cada uno aportando sus señas de identidad, fundiéndose en lo que es el Caribe de hoy en día, una encrucijada de culturas. Culturas que han sabido vivir en armonía creando y fortaleciendo una identidad propia, más abierta, que se refleja en la idiosincrasia de su gente y en sus manifestaciones culturales y artísticas.
Cultura Indígena
La Cordillera de Talamanca es cuna de diferentes etnias indígenas, Bribris y Cabécares, cuya cultura, creencias, lengua y arquitectura se han conservado casi intactas a lo largo de los siglos, sabiduría transmitida por los awapa, de generación en generación.
A las antiguas culturas indígenas les debemos el arte de hacer tamales, preparar chicha o cocinar el cacao, pero sobre todo le debemos el aprovechamiento racional de los recursos que la naturaleza nos ofrece. En sus construcciones destaca el uso de materiales orgánicos, como la chonta y madera de sus bosques, amarrados con fibras vegetales como bejucos y lianas, y con techos cubiertos de hoja de suita. Una arquitectura que reproduce el universo creado por Sibo, su Dios.
Sibo, desde lo alto del cerro Namásul, tiró las semillas de maíz, que germinaron y dieron vida a todos los clanes talamanqueños, clanes matrilineales, donde la mujer cumple un papel importante y en los que la pertenencia al clan se hereda por la madre.
Su artesanía tuvo un uso cotidiano, cestería de bejuco, bolsas y mochilas de burio y pita, arcos y flechas hechos con madera de pejibaye o calabazas para el transporte y almacenamiento de agua y alimentos, decoradas con tintes vegetales. Se les une un conocimiento profundo de herbolaria y necesitan de una larga carrera para graduarse como Awa (Sukia, medico). El Awa trata a sus enfermos con una conjunción de plantas curativas, psicología y sugestión, donde con cánticos rituales invoca a las energías telúricas para lograr la sanación.
Cuentan con un baile ceremonial el "Sorben" donde hombres y mujeres forman un gran círculo moviéndose al compás marcado por los pies, símbolo de solidaridad y de su arraigo a la tierra, suele ser bailado después de que se realiza algún trabajo en comunidad, como el alzamiento de un rancho o la reparación de un puente colgante y es acompañado por la "chicha", bebida ceremonial producida por la fermentación del maíz.
Cultura Afro Caribeña
La influencia de las costumbres heredadas del áfrica Occidental y las Antillas ha marcado definitivamente la cultura afro caribeña en el Caribe, tanto en la arquitectura, la gastronomía y la música, como en sus tradiciones.
En la arquitectura se puede notar la clara influencia afro británica, proveniente de las islas Antillas y de Jamaica. Casas de estilo Isabelino, construidas en madera sobre pilares, con porche, de colores llamativos y ornamenta�das con cenefas de alegres motivos.
En la gastronomía destacan los deliciosos platos cocinados en leche de coco, como el rice and beans o el rondón, o delicadas salsas con curry y otras especies que acompañan a los pescados y mariscos. Platos llenos de sabor y contraste en los que se usan especies como la pimienta o poderosos chiles picantes y que forman parte indispensable de un rico "Pati". Y para los golosos el dulce "Plantinta" relleno de piña o banano y el también dulce "Pan Bon".
Al Ritmo de Calipso
El ritmo del Caribe lo marca el Calypso, un género musical que, junto con el Reggae, siempre están presentes en la vida cotidiana de esta región. El Calypso nació en Trinidad y Tobago entre los esclavos como forma de comunicación entre ellos y entró en Costa Rica por el puerto de Limón en 1871, de la mano de los tra�bajadores jamaicanos contratados para la construcción del ferrocarril. Música para la clase obrera, de pequeñas bandas reunidas alrededor del cantante, que componía de una manera espontánea poco tiempo antes del concierto, que solía ser en playas, bares, cantinas y fiestas callejeras.
Walter Gavitt Ferguson, a sus 87 años es todavía hoy el máximo representante de este género. Sus letras retratan con humor e ironía la vida de las aldeas del Caribe Sur, con su ritmo y su particular manera de inter�pretar. Su biografía "El rey del Calipso" se ha publicado recientemente y se puede conseguir en el Mariposario de Cahuita. Hoy en día, están surgiendo nuevos grupos con ese ingenio y espontaneidad, es el lenguaje musical del Caribe costarricense.
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